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sábado, 31 de marzo de 2018

Segunda temporada


Volví. ¿Por qué? Porque uno vuelve, tarde o temprano, a todo lo que alguna vez disfrutó. A veces con resultados interesantes, porque vuelve renovado y con cosas nuevas, a veces con resultados nefastos porque esas cosas nuevas no vienen bien ni son aceptadas. O porque el mundo en el que las disfrutamos ya no existe más.

¿Por qué dejé en su momento? Una mezcla, supongo, entre paja y no tener mucho para decir. O no tener las formas. O una manía terrible de querer escribir cada vez más en vez de escribir cada vez mejor. Veneno puro para el que elige formato web.

Tengo miedo de leer lo que escribí antes y encontrarme con un yo al que golpearía (al menos un coscorrón). Tarde o temprano igual voy a tener que hacerlo. No obstante, me hago cargo de todo desde ahora, aunque es probable que ya no piense como el que era al escribirlo. Empecé el blog siendo alguien que no sabía qué estudiar y ahora ya estoy recibido y estudiando más cosas. Aunque en el fondo sigo siendo alguien que no sabe qué (más) estudiar.

¿Qué vas a encontrar acá? Lo que se me pueda llegar a ocurrir. Periodismo seguro que no, aunque sea el oficio que elegí. No esperes frases chequeadas ni entrevistas o personajes reales. Este es mi lugarcito para mentir a gusto y quiero sacarle jugo a eso. Las verdades las dejo para otros proyectos. Dicho esto, creerme una sola palabra queda completamente a tu responsabilidad.

Tengo terror a escribir cosas que podrían poner Stamateas o Bucay en sus escritos, si estás buscando autoayuda podés seguir de largo. Todo lo que sé sobre ayudarse de verdad a uno mismo puede resumirse en “dejá de autocompadecerte, imbécil”.

¿Voy a subir semanalmente? Ni idea. Bienvenidos, de todas formas, a una segunda temporada.

PD: ¿Dejé la decisión de volver a la arbitrariedad de mis seguidores de Twitter? Dejé la decisión de volver a la arbitrariedad de mis seguidores de Twitter.


Mis sinceras disculpas a las 4 personas que votaron que no. Me puse democrático.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Bienvenidos al tren

 Tengo cierto problema con la hoja en blanco siempre. Me cuestan las primeras líneas y los disparadores. Por suerte, al menos me es fácil remar las situaciones tratando de suavizarlas con sinceridad, como en este caso. Así que, en cualquier caso, bienvenido sea cualquier lector de Para no ser otro más.

 ¿Por qué abrir un blog? Las ganas de compartir lo que uno piensa. Lo que en Twitter te queda chico, y a veces le tenés que dedicar 3 o 4 tweets porque los 140 caracteres no te dejan decir todo lo que querés decir. ¿A quién le importa? No sé. Capaz lo divertido sea averiguarlo.

¿Por qué tardaste tanto? Hay varias cuestiones. Alguna vez porque supuse que al mundo le chupaba un huevo lo que yo pensaba -lo cual no dudo de que pueda ser así, solamente dejó de importarme tanto-. Otra por no saber qué escribir, otra por no tener ganas simplemente. Además, no es fácil. Tenés que elegir un nombre decente y eso no fue fácil. Pensar nombres me comió toda la tarde (aunque obvio hacía otras cosas). Primero fue "Es lo que hay", no disponible. Encima de tantas veces que escribí "hay" buscando variantes de a poco la palabra perdió sentido en mi cerebro (para los curiosos, esto se llama saciedad semántica). Después recurrí a mis gustos musicales: Cerrado por derribo, Porfiado, Calambres en alma, Lo malo de ser bueno. Todos en uso o demasiado largos. Lo más triste es que, si prueban entrar a esos blogs, en su mayoría están abandonados y tienen entre ninguna y 3 entradas. La madre que los parió. Incluso pensé en cansadodepensar.blogspot.com y también estaba en uso. 

 Así que si llegaste acá, bienvenido a mis locuras, mis rayes, mis genialidades y mis idioteces. Todavía no sé qué voy a poner por acá, lo iré viendo en el momento. Por esto mismo una buena amiga me recomendó ponerle "Lo que pinte" pero definitivamente me parecía desagradable. Es probable que lo que escriba te guste o que lo odies. Que te indigne, te emocione o que te chupe un huevo. Tené en cuenta, a la hora de comentar mis posts, que yo también estoy en mi derecho de que lo que digas me genere las emociones que surjan. Entonces, antes de insultar o agredir, pensá que tu comentario bien puede chuparme un soberano huevo, y a nadie se le deberían caer los anillos por eso.

 No sé cuándo lo voy a dar a conocer. Puede que hoy, mañana o en 2 meses. Depende de cuánto tarde en acondicionarlo más o menos a mi gusto. Por lo pronto, esto. 


¿Por qué el nombre al final? Gracias a uno de mis ídolos, el señor Liniers, y esta historieta que revoloteaba por mi Twitter.